Estoy segura que salimos al mediodía del cementerio de la recoleta, de la mano, caminamos hasta anchorena y french, necesitaba un cambio y seguimos hasta encontrar el 39, en la parada goteaba algo de verano, mucho calor, hambre de mediodía pasado de hora y nosotros, ya nosotros, bajamos en plaza serrano, creo que en ese momento llovía, entramos a un bar con techo de vidrio, muy iluminado, vos te pediste un tostado con tomate y cosas, yo no podía pensar en comida; Crónica sentenciaba el día mas caluroso del verano o del año, igual era un 15 de enero y llovía, los porteños sentían calor, yo no.
Caminamos por borges hasta llegar a plaza italia, te pedí que nos sentemos en un banquito y mientras hablábamos me di cuenta que al frente estaba el zoológico y como una nena de 6 años te pedí que me lleves, con poco entusiasmo cruzamos la calzada circular y nos metimos en ese zoo lleno de animales dormidos y cansados por el calor, por la ciudad, por el encierro, por el cemento.
Después me perseguías y te reías de mi tonada mientras me dabas besos tímidos y te derretías de calor.