Desde el momento en que saliste despacio de mi cuerpo, que perdimos el contacto de nuestra piel cuando un enorme micro se robo el último abrazo, sé que me debo unas palabras. Caminé muy despacio, por los mismos lugares donde el primer día intentaba robarte una mirada, inventando excusas, historias, utilidades a una flor de metal. Siento dentro de mí esas líneas desde esa tarde, escritas mil veces desde el asiento oscuro de un colectivo, borradas por el golpe de una puerta, por el timbre de la realidad reclamando atención, dibujadas de nuevo en el instante exacto en que el viento caprichoso que domina nuestro cuarto decide traerme el aroma de las velas que dejaste, pegadas a la almohada.
No sé muchas cosas lola, pero sé que es hermoso el amor.
Estábamos en el cementerio de la recoleta, espiando, imaginando pasados por la forma de las estatuas mas vivas que sus dueños, postergando lo inevitable; me acuerdo que en un momento me alejé, busqué por un segundo que un rincón nos separara, necesitaba saber si la vida seguía sin vos. Fue solo un instante, pero cuando me sentí fuera de tus ojos, inmediatamente di la vuelta, te busqué de nuevo, y te encontré miedosa, caminando pegada a la pared.
Creo que el amor en parte es miedo, es sentirte tan atado a alguien que la realidad sin esa persona suena a imposible, no parece una opción. Vivís tanto en mí, amor, que no puedo siquiera pensar en un fede sin lola, todo esto que nos pasa parece gritarme que no soy nada sin vos, que el amor siempre encontrará la forma, que nada nos gana si el sentimiento es puro.
Desde hace algunos años busco algo, nunca supe qué. Compré libros, todos los libros que pude, leí durante horas, sentado en un banco, ganándole al sueño, a las obligaciones. Destrocé las palabras con mis ojos, apreté cada párrafo hasta desangrarlo, escurrí cada idea; soñé con palabras, tan solo palabras sin sentido que escribían algo en mi cabeza, algo lejano, ausente, doloroso, mágico. Hasta que un día te encontré en una esquina, lola, brillando de miedo, ansiosa, con un celular metido que no paraba de sonar. Sos mi respuesta, amor. Siento que ahora de verdad puedo empezar a disfrutar mi vida, porque ya no tiene ese vacío de sentido, tiene una razón que la justifica, que la embellece, que la eterniza.
(hermoso!)
♥
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